Conscientes de la importancia de la educación para la vida de las personas, los Discípulos de los Corazones de Jesús y María impulsamos el Proyecto Educativo “Stella Maris”.

Este proyecto se basa en tres pilares:

El carácter vocacional de la enseñanza: el maestro entiende su vocación, más allá de los propios deseos y gustos, como una llamada de Dios a participar de su paternidad, introduciendo al educando en una vida buena, llena, lograda y acompañándole en su crecimiento en ella.

La atención a las relaciones constitutivas de la persona: el maestro tiene la misión de custodiar el misterio de las relaciones constitutivas que entretejen la vida y el ser del niño. Es en el encuentro con el otro, en el haz de relaciones, donde la persona puede florecer: por ello buscamos que los niños sean buenos amigos, buenos estudiantes, buenos hijos.

La educación en las virtudes: el maestro educa en virtudes y no sólo en valores. En el segundo caso, a modo de ejemplo, un niño sería capaz de valorar con gran acierto la belleza de un concierto. La educación en virtudes pretende ir más allá, haciendo que el educando sea intérprete en la orquesta, que toque su instrumento.

Conscientes de la importancia de la educación para la vida de las personas, los Discípulos de los Corazones de Jesús y María impulsamos el Proyecto Educativo “Stella Maris”.

Este proyecto se basa en tres pilares:

El carácter vocacional de la enseñanza: el maestro entiende su vocación, más allá de los propios deseos y gustos, como una llamada de Dios a participar de su paternidad, introduciendo al educando en una vida buena, llena, lograda y acompañándole en su crecimiento en ella.

La atención a las relaciones constitutivas de la persona: el maestro tiene la misión de custodiar el misterio de las relaciones constitutivas que entretejen la vida y el ser del niño. Es en el encuentro con el otro, en el haz de relaciones, donde la persona puede florecer: por ello buscamos que los niños sean buenos amigos, buenos estudiantes, buenos hijos.

La educación en las virtudes: el maestro educa en virtudes y no sólo en valores. En el segundo caso, a modo de ejemplo, un niño sería capaz de valorar con gran acierto la belleza de un concierto. La educación en virtudes pretende ir más allá, haciendo que el educando sea intérprete en la orquesta, que toque su instrumento.

Conscientes de la importancia de la educación para la vida de las personas, los Discípulos de los Corazones de Jesús y María impulsamos el Proyecto Educativo “Stella Maris”.

Este proyecto se basa en tres pilares:

El carácter vocacional de la enseñanza: el maestro entiende su vocación, más allá de los propios deseos y gustos, como una llamada de Dios a participar de su paternidad, introduciendo al educando en una vida buena, llena, lograda y acompañándole en su crecimiento en ella.

La atención a las relaciones constitutivas de la persona: el maestro tiene la misión de custodiar el misterio de las relaciones constitutivas que entretejen la vida y el ser del niño. Es en el encuentro con el otro, en el haz de relaciones, donde la persona puede florecer: por ello buscamos que los niños sean buenos amigos, buenos estudiantes, buenos hijos.

La educación en las virtudes: el maestro educa en virtudes y no sólo en valores. En el segundo caso, a modo de ejemplo, un niño sería capaz de valorar con gran acierto la belleza de un concierto. La educación en virtudes pretende ir más allá, haciendo que el educando sea intérprete en la orquesta, que toque su instrumento.